El Refugio del Ocio y de los Ociosos

Una Noche En: El Desafío Medieval

 

¡Ah!  ¡Qué noche la de aquel día!, nos fuimos toda la familia, la pandilla de los 13 al Castillo de Alfaz.

La verdad es que lo pasamos “de miedo”:  visitamos el castillo entero, hasta las cuadras, pudimos acariciar los caballos del espectáculo, había que ver las caras de los pequeñajos tocando las crines de Picachu (nombre de uno de los caballos que hizo las delicias de los peques) y compañía, dóciles a más no poder, acostumbrados a la gente y a los niños.

Los especialistas del Desafio Medieval listos para actuar

Después nos llevaron a la discoteca, para  invitarnos a unas degustaciones de saladitos, patatas fritas y bebida a go-go.  Y ¡Vino la sorpresa! Nos dijeron, los señores del castillo, que nos fuéramos preparando para vestirnos con los ropajes medievales ya que había que desfilar ante el público que iba entrando al castillo. ¡Dios como nos reimos! Al ir viéndonos unos a otros  cómo iba cambiando el panorama trasladándonos del siglo  XXI   al siglo XV, esperando para ver si nos tocaba moros o cristianos. En fin, creo que el lector ya se va figurando el numerito.

Después comenzó el desfile y  hasta parecía de verdad una recepción real de cristianos y moros en el castillo. Una vez terminado y vuelta al siglo XXI,  nos fuimos colocando en las grandes mesas para degustar  las viandas con que sus majestades nos obsequiaron, lo malo  o lo bueno es que como en aquel tiempo no había cubiertos nos vimos obligados a comer con los dedos, pero todo entra dentro de la teatralización del momento.

Lo cierto es que el torneo, entre los moros y los cristianos, fue verdaderamente impresionante, las caritas de los niños eran lo que nos hace verdaderamente pasarlo bien, cada sector tomando partido por un personaje, chillando unos, jaleando otros, hasta que por fin  en el combate final  su majestad  ofreció el premio al ganador y estableció la paz entre ambos pueblos. Luego no bajamos al foso del terror porque los pequeños estaban ya derrotados.

Jovenes de La Osera dispuestos para el combate

Así que  todos a los coches y a casa llegando dormidos y sin duda soñando  con haberse sentido por una vez protagonistas  dentro de una película.

Anto.

En el programa 44 de Osera Radio se habló de este Desafío Medieval.

 

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